Blog / agosto 20, 2026

Qué le hacen de verdad a un aceite malo para que puedas comprarlo en el súper

Ilustración: cómo se refina un aceite de oliva con química y calor

Un aceite defectuoso, que sabe a rancio o a fermentado, no se tira: se «arregla». El proceso se llama refinado, y es pura ingeniería química. Te lo explico paso a paso, sin bata de laboratorio.

Cuando una aceituna sale mal y da un aceite defectuoso, la industria tiene dos opciones: tirarlo o arreglarlo. Y arreglarlo es un proceso que existe, que es legal, y que está detrás de una parte enorme del aceite que se vende en el mundo. Se llama refinado. La mayoría de la gente ha oído la palabra «refinado» mil veces en las etiquetas sin tener ni idea de lo que implica. Vamos a verlo.

El punto de partida: un aceite que no se puede comer

El refinado parte de un aceite defectuoso, normalmente lampante (aceite de oliva virgen de mala calidad) o el crudo del orujo. Son aceites que huelen y saben mal: a fermentado, a moho, a rancio. Nadie se los llevaría a la boca. El objetivo del refinado es quitarles todo eso que molesta. El problema es que, al quitar lo malo, se llevan por delante también casi todo lo bueno.

Paso a paso: qué le pasa al aceite en la refinería

Desgomado y neutralizado. Primero se le añaden sustancias para eliminar impurezas y se neutraliza la acidez con sosa cáustica (el mismo tipo de compuesto que hay en algunos desatascadores). Esto le quita la acidez excesiva.

Decoloración. Se pasa por arcillas especiales que absorben el color. El aceite pierde su tono y queda pálido, casi transparente.

Desodorización. Este es el paso clave. Se aplica vapor a temperaturas altísimas, en torno a los 200-220°C, para arrastrar todos los olores y sabores. Aquí es donde el aceite pierde su carácter por completo.

Comparación de temperatura entre AOVE en frío y aceite refinado
Mientras el virgen extra no se calienta, el refinado se somete a más de 200°C. Ahí se pierden los antioxidantes.

Refinar es coger un aceite con defectos y borrarlos con química y calor. Funciona. Pero también borra el aroma, el sabor y los antioxidantes.

Qué sale de ahí: un lienzo en blanco

Lo que sale de la refinería es un aceite transparente, sin olor, sin sabor y sin apenas polifenoles ni vitaminas. Una grasa neutra. Técnicamente perfecta, estable para freír, pero vacía de casi todo lo que hace especial al aceite de oliva. No tiene defectos… porque ya no tiene nada.

Si prefieres un aceite que nunca ha visto una refinería, mira el nuestro.

El último truco: devolverle el alma prestada

Ese aceite plano no se vende así, porque nadie compraría una grasa incolora e insípida llamada «aceite de oliva». Así que se le añade una proporción de aceite de oliva virgen o virgen extra —el de verdad, el zumo— que le devuelve algo de color, aroma y sabor. Esa mezcla es la que se embotella como «aceite de oliva» (suave o intenso). En el caso del orujo, el mismo truco: orujo refinado + un poco de virgen.

MI OPINIÓN, NO UN DATO: No creo que el refinado sea el demonio. Es un proceso ingenioso que permite aprovechar aceite que si no se tiraría, y produce una grasa segura y barata para cocinar. Tiene todo el sentido del mundo. Lo que me chirría es lo bien guardado que está el secreto: se usan las palabras «aceite de oliva» para un producto que es, en su mayor parte, una grasa de refinería a la que se le ha añadido un chorrito de aceite de verdad. Creo que mereces saberlo, y luego decidir tú.

Cómo evitarlo si no lo quieres

Busca «virgen extra» o «virgen». Son las dos únicas categorías que NO pasan por refinería. Son zumo de aceituna puro.

Huye del «aceite de oliva» a secas, «suave» e «intenso» si lo que quieres es un aceite sin refinar. Todos llevan refinado dentro.

Recuerda la prueba de la copa. Huele un refinado y un virgen extra uno detrás de otro. El virgen extra huele a fruta, a hierba, a aceituna. El refinado, a poco o nada. Tu nariz distingue lo que la etiqueta esconde.

En resumen

El refinado es el proceso químico y térmico que convierte un aceite defectuoso en una grasa neutra vendible: se neutraliza con sosa, se decolora con arcillas y se desodoriza a más de 200°C, perdiendo por el camino aroma, sabor y antioxidantes. Luego se le añade un poco de virgen para darle vida y se vende como «aceite de oliva». Es legal y útil, pero es otra cosa muy distinta del zumo de aceituna. Ya sabes cómo distinguirlos.

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Fuentes de los datos citados:

  • Fases del refinado (neutralización con sosa, decoloración con arcillas, desodorización a 200-220°C) y pérdida de compuestos: documentación técnica del sector oleícola y del Consejo Oleícola Internacional.
  • Composición final del «aceite de oliva» (refinado + virgen añadido): normativa de la UE sobre categorías del aceite de oliva.
  • Definición de las categorías que no pasan por refinado (virgen extra y virgen): Reglamento (UE) 29/2012.